Blog de AlmudenaSerranoMota

Los bebés abandonados en España siglos atrás

Los bebés abandonados en España siglos atrás

Programa de radio emitido en Cadena SER, el domingo, 15 de abril de 2018.


  En el espacio de hoy vamos a contar algunas cuestiones acerca del abandono de niños y niñas, recién nacidos, que fue común en Europa y, en consecuencia, en España.

  Algo que siempre suscita juicios duros sobre aquella sociedad que toleraba estas prácticas durante varios siglos, con cifras escandalosas de abandono y muerte de recién nacidos.

  Pero ¿por qué se sucedían estos hechos tan dramáticos y con consecuencias tan terribles para la demografía de un país?

  Se conservan muchísimos casos documentados de abandono de recién nacidos y, también, de bebés de pocos meses. Los motivos que llevaron a tantas personas a esta situación extrema fueron, por un lado, causas de necesidad económica y, por otro, las relaciones ilícitas que había que ocultar con el fin de salvar la honra de la familia ante un matrimonio apalabrado.

  Los regidores del hospital de Zaragoza indicaron lo siguiente:

‘Causa primera. La pobreza de los padres de los legítimos y la crueldad causada por la vergüenza de los ilegítimos, y en unos y otros el poco cuidado y asistencia en el preñado, y peor en el acto del parto’.

  Los niños abandonados sabemos que se denominaban expósitos…

  Sí, se llamaban así porque se dejaban expuestos, pero también se les llamó echadillos, enechados e incluseros.

  En el imaginario colectivo está presente la imagen de los niños abandonados en las puertas y en los tornos de los conventos. ¿Esto fue así?

  Esto era así pero, según los expedientes de niños expósitos hubo otros lugares que generalmente se desconocen, por ejemplo, sabemos que hubo niños que se echaban en corrales, en despoblados, colgados de llamadores de hierro, en un molino, en la plaza del pueblo o en el campo.

  Los más afortunados eran expuestos en la cocina de una casa, en el altar de una iglesia o catedral, colgados del cuadro de la virgen o en el torno del Colegio de expósitos.

  ¿La creación de estos Colegios de expósitos y Hospicios alivió la mortalidad de los bebés y de aquella infancia abandonada?

  Los Colegios de Expósitos se documentan desde el siglo XVI, sostenidos económicamente por donaciones y con la intervención de la Iglesia desde el siglo XVII hasta principios del siglo XIX?

  El siglo XVIII fue determinante a la hora de enfocar el problema de los expósitos, según las nuevas corrientes filosóficas y científicas.

  Ya a mediados del siglo XVI, por ejemplo, la cofradía y hermandad de Nuestra Señora del Amparo de Sevilla estuvo encargada de la crianza de los niños expósitos de la ciudad, que se dedicaba a recoger de ‘sus plazas y calles y a las puertas de los templos innumerables niños recién nacidos’ que se encontraban en riesgo de perder ‘no sólo la vida del cuerpo sino la eterna del alma, por faltarles el agua del santo bautismo’.

En el año 1752 se aprobaron las Ordenanzas para el régimen y gobierno del Hospicio y Hospital Real, que de orden de Su Majestad se ha empezado a erigir en la ciudad de Oviedo.

  ¿Y cómo se criaban aquellos niños, qué personas se dedicaban a ellos?

  Una vez que los niños se entregaban a los Colegios de Expósitos, las encargadas de amamantarlos eran amas de cría que normalmente eran feligresas de las parroquias de las ciudades.

  En algunas ocasiones, esas mujeres se encariñaban con ellos y los prohijaban.

  Hubo gente tan pobre que incluso ‘exponen a sus hijos para tomar otros para criarlos y ganar el estipendio’.

  ¿La esperanza de vida en aquellos años no podía ser mucha para estos bebés?

  Sabemos lo que vivían aquellos niños porque en los Colegios se les inscribía en libros de registro en los que se hacía constar el día que habían ingresado, los días de vida que tenían, si tenían nombre puesto, etc. y además se indicaba la fecha de la muerte.

  ¿Cómo se sabía el nombre de los niños abandonados?

  Era muy frecuente que estos niños se abandonasen en los conocidos cestillos, los más afortunados, y en ellos se les metía una nota de abandono en la que se hacía constar su nombre y si estaba bautizado y crismado. Era muy importante conocer si un niño había sido bautizado según la religiosidad de la época.

  Sin embargo, nos tememos que no todos los niños abandonados llegarían a los colegios de expósitos para ser atendidos…

  Lamentablemente, no todos eran recogidos a tiempo. Los documentos conservados en nuestros Archivos nos dan a conocer situaciones verdaderamente lamentables, según expresó Santana Pérez:

  ‘El panorama de niños muertos y devorados por los animales que todavía en la década de los setenta del siglo XVIII ofrecían las calles y plazas de Granada’.

  En Cuenca, por ejemplo, tenemos el caso de un niño que al que esperaron para abandonar en la puerta de una casa hasta que se aseguraron de que hubo alguien dentro que se percatara de que estaba abandonado en la calle. Una vez que el propietario de la casa se enteró del niño en su puerta, dijo que ‘se le recogiera antes de que algún animal se lo comiera’.

  Terribles testimonios documentados de una época dramática para la sociedad…


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: